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Publicada el 7/3/2010
ALEGORIA DE CARLOS RETRATOS DE NINO
Con dolorosa emoción y piadosa reverencia, hacemos este recuento cronológico de las víctimas del horrendo régimen, cuyas secuelas abominables no han desaparecido todavía, puesto que continúa interviniendo en los destinos nacionales una gran parte de aquellos protervos que contribuyeron a instituirlo y a mantenerlo. Se levantan en nuestra memoria las sagradas imágenes de tantos muertos, aureoladas de un ejemplar heroísmo, con el cual figuran desde su sacrificio en nuestro largo martirologio republicano. Viejos luchadores en cuyo espíritu no se había apagado ni un solo momento la llama de los ideales libertarios, adolescentes en cuyo corazón brotó tempranamente la hereditaria rebeldía de nuestros gloriosos insurrectos y simples ciudadanos con suficiente dignidad para pronunciarse contra las injusticias del déspota y de sus secuaces, todos ellos viven en nuestro recuerdo y en los anales del heroísmo de toda una época.
No, no ha sido inútil el sacrificio de sus vidas. Cuba sigue desangrándose bajo las garras de la maldad y de la concupiscencia desenfrenadas. Pero la ejemplaridad de esa sangre valientemente vertida sigue germinando en los surcos de la libertad y de la dignificación, fértiles a pesar de la barbarie y el vandalismo que continúa arrasándolos impunemente. Del camino emprendido por ellos se han desertado todos los cubanos. La prueba de esta afirmación es que se podría agregar a esa lista muchas víctimas recientes.
No podían quedarse sin ocupar su puesto en este álbum histórico que edita BOHEMIA, estos mártires con quienes hemos vivido compenetrados por sus ideas y sus sentimientos, en los amargos días de aquel régimen sangrientamente tiránico, que desgraciadamente ha seguido retoñando.
Es indudable que desde la muerte del comandante Armando André hasta la del líder ferroviario Enrique Varona, ocurrida en 1926, cayeron bajo asesinas balas machadistas algunas personas. La historia no ha recogido sus nombres. Gente de campo, infelices obreros, su desaparición o su "suicidio" pasó inadvertida. O la noticia no llegó a los diarios. Sólo se recuerda, como una ola roja, la muerte de cerca de cien isleños, acusados de secuestro del Cor. Pina...
Pero al ocurrir la muerte de Varona, la conciencia nacional volvió a estremecerse de horror. Las circunstancias en que ocurrió el hecho espantoso le dieron un relievo internacional, y todas las organizaciones proletarias del mundo protestaron del crimen inaudito.
Iba Enrique Varona por una calle de Morón. Le acompañaba su esposa y un pequeño hijo. Dos soldados del ejército nacional, tiradores" expertos", lo acribillaron a balazos. Acababa de organizar toda la zona de la Trocha, y dado a los obreros una orientación magnífica en beneficio de sus intereses proletarios.
Pero no convenía al Gobierno la existencia de un líder de tan marcado relieve popular. Y ante la amenaza que representaba pero, la Tiranía, se decidió suprimirlo. Jamás fueron buscados los autores. Jamás se hizo luz en este suceso tenebroso. Y su viuda y su huérfano se cansaron de esperar que la justicia, cayera sobre, los mercenarios criminales que destruyeron el hogar de aquel excepcional trabajador. El juzgado de instrucción no supo hacia dónde orientar sus investigaciones... Y el crimen ha quedado impune, como tantos otros.
Fue el segundo crimen conocido que ejecutara el Machadato.
BARTOLOME SAGARO
Sagaró era legislador, periodista, líder del magisterio, orador político. Residía honestamente con su familia. Tenía innumerables amigos en la sociedad cubana. Era oriental. Y combatía serenamente, sin violencia ni extralimitaciones, el régimen machadista. Pedía la pureza del sufragio, la honradez comicial. Y pedía el castigo de los delincuentes electorales. Era, pues, un "enemigo" del Gobierno. Es decir, de Machado.
La noche del 11 de Agosto de 1928, —este año fue de crímenes constantes—, cuando transitaba por la Avenida de la República le atacaron por la espalda unos criminales armados de black-jacks.
Le destrozaron el cráneo y murió a los pocos días sin poder revelar la filiación de sus asesinos.
La indagación judicial, fue nula. Como siempre. Nada más se supo del hecho. Sólo quedaron unos huérfanos y una viuda para protestar del horripilante suceso.
Fue el último de los asesinatos notables del año.
Pero ya la isla ardía en protestas.
Los brotes de rebelión sacudían el territorio nacional en toda su extensión, y a cada asesinato, el pueblo cobraba nuevos ímpetus, se desintegraba la moral machadista, y los grupos se juramentaban para derribar la feroz tiranía que ensangrentaba el suelo de la patria.
CLAUDIO BRUZON
Desatada la furia machadista contra los obreros, comenzaron a caer soldados del ejército proletario. A Varona siguió, en 20 de Enero de 1928, el español Claudio Bruzón, obrero de singular preparación cultural. Fue detenido bajo la acusación de “comunista”. Se le internó en un calabozo, la Sección de Expertos, y por orden al entonces teniente Calo, muerto; por la vindicta pública, afortunadamente, fue bárbaramente golpeado por seis policías, Las lesiones eran de gravedad. Y en ese estado se le envió a la fortaleza de La Cabaña, de donde lo extrajeron una noche varios miembros del ejército...
Más nunca se supo de él, aunque se dijo que se le había trasladado a la cárcel.
Días más tarde, unos pescadores extrajeron un tiburón a la entrada del puerto. En el vientre se le encontró un brazo humano, aun con la manga del saco que vestía. La esposa de Bruzón reconoció el brazo de su esposo y aquel trozo del traje con que fue detenido.
Hay un testigo de este crimen: el estudiante Manuel Cotoño Valdés, en cuyo calabozo en La Cabaña fue internado moribundo a causa de las lesiones que le infirieran los esbirros de Calvo, el desdichado líder proletario.
NOSKE YALOB
Este era un obrero polaco, compañero de de Bruzon. Se le detuvo junto con aquel y bajo la misma acusación de ser comunista. Fue al propio calabozo de los "Expertos" ya también apaleado hasta quedar exánime. Trasladado a la fortaleza de La Cabaña, se les alojo junto a Cotoño Valdés. La noche en que los tres fueron extraídos de esa fortaleza, el único que recobró la libertad fue el estudiante cubano. El polaco, junto con el español, fueron lanzados al mar.
Esto ocurrió el día 20 de Enero del año 1928.
Y jamás ningún tribunal se ocupó de estas dos muertes espantosas.
E. LORA INFANTE
Era director de "La Voz de Oriente", en Santiago de Cuba. Combatía los procedimientos del machadato. Y, sobre todo, la desastrosa administración municipal del Alcalde Desiderio Arnaz, machadista enragé.
Lo mató un policía que tuvo el amparo oficial para escapar de la ciudad y de la República. Numerosos balazos, mortales le produjeron la muerte. Y aunque los doctores Flores, Losada y Berguez Núñez trataron de salvarle la vida, no fue posible dada la calidad de las terribles heridas que recibió el infeliz. Esto sucedió en Agosto del 1930, en plena ciudad de Santiago de Cuba, en momentos en que la víctima, leyendo un periódico, se encontraba parado en la puerta de un café de su ciudad natal.
PONCE DE LEON —PEREZ TERRADAS.
Estos dos jóvenes aviadores habían sido sospechosos de estar en connivencia con el doctor Rafael Iturralde, Secretario de Gobernación, para dar un golpe de estado y derrocar a Machado. El primero era teniente. El segundo alférez. Jamás habían sufrido un accidente serio en sus vuelos. Eran dos pilotos perfectos. Pero un día se elevaron en su aparato —el 17 de abril de 1928—, y no se volvió a saber de ellos.
Se ignora totalmente su suerte. Pero todos saben que no perecieron en accidente alguno.
BLAS MASO
La segadora machadista, en tanto las gentes comentaban las misteriosas desapariciones en las ciudades y en los campos, continuaba su obra de exterminio. Y un domingo por la noche, el 29 de Junio de 1928, Blas Masó, Coronel del Ejército Libertador, fue asesinado.
Tomaba el fresco en la azotea de su domicilio, en el Cerro, en compañía de su familia, cuando desde una azotea partieron unos tiros de rifle. Y aquel bravo soldado de la libertad se desplomó de su sillón al suelo corno un pelele trágico que diera un salto como lanzado por un resorte-. Sus hijos y su esposa pidieron justicia a gritos. Pero fue inútil, estaba, también, acusado de conspirar con Iturralde.
Una semana antes tuvo que salir a bordo de un avión el propio Dr. Iturralde, para salvar la vida. El terror se había implantado en Cuba sin escrúpulo alguno y los asesinatos se cometían impunemente. La vida de los ciudadanos estaba a merced del capricho de un asalariado cualquiera.
JULIO ANTONIO MELLA
El año de 1929 se inició trágicamente. En su primer decena cayó Julio Antonio Mella, el líder máximo del estudiantado cubano. El asesinato se cometió en la ciudad de México el día 10 de Enero de ese año. Los criminales habían embarcado desde La Habana. En Palacio se les había provisto de pasaportes y dinero. Las instrucciones se dieron en la jefatura de la Policía Secreta, entonces a las órdenes del comandante del Ejército Santiago Trujillo.
Este crimen tuvo repercusión mundial. Desde Francia hasta la Argentina las organizaciones proletarias, levantaron una ola de protestas. Se organizaron mítines, manifestaciones; se publicaron libros, folletos y pasquines. Diarios y revistas dedicaron planas enteras, largas columnas informativas, tiras graficas, a reproducir aspectos de Mella en la universidad. Mella como líder proletario, Mella revolucionario.
Uno de sus matadores, sicario a sueldo del machadato: un tal "Pepito" Magriñat, tahúr degenerado y despreciable, fue muerto al día siguiente de la caída de Machado, cuando huyendo de una turba enfurecida se refugió en una funeraria, dándose un tajo en el cuello con una navaja para, huir del linchamiento, objeto que no consiguió, finalmente.
Mella había escapado hacia México para salvar la vida, después de una entrevista de excepcional violencia en que Machado le hizo varias proposiciones, pero que Mella rechazó despreciativamente. No pudo el tiranuelo quebrantar los propósitos revolucionarios de Mella, su decisión oposicionista, su criterio de honradez y de justicia. Y todos sus ofrecimientos fueron despreciados por el viril muchacho. Y ante la amenaza de inminente y segura muerte, optó por ir a México, país hermano, donde se hizo popularísimo al momento y desde donde siguió combatiendo al Machadato.
Aquella noche de enero, en la esquina de las calles de Abraham González y Atenas, cayó muerto a balazos el valiente líder universitario, con espanto de toda la América de bolívar. Acusados por este crimen, fueron juzgados en México: el autor material. José López Valiñas, su coautor, conocido por "El Hombre de Cunagua”, y Magriñat. Este fue descartado del proceso. Pero en Cuba se encargaron de ejecutarlo debidamente para ejemplo de truhanes de su calaña.
RENE ALVAREZ,
Este era un niño de casi trece años, hijo del ex-presidente del Senado de la República señor Aurelio Álvarez de la Vega. El padre, presidente del Partido Conservador, se hallaba refugiado en el extranjero para salvar la vida como otros tantos cientos de cubanos exilados. Y dado el Estado de Guerra proclamado por el Gobierno con motivo de los pequeños brotes revolucionarios de Agosto de 1931, se cometían a lo largo del territorio nacional innumerables y feroces crímenes. Uno de estos fue el que costó la vida a René Álvarez de la Vega.
El día 13 de ese mes y año René Álvarez fue detenido por los soldados de Samaniego, el fiero supervisor de Camagüey y llevado a un lugar fuera de la población asesinado estúpidamente. Su hermana Georgina, inteligente estudiante, fue atropellada en La Habana, —apaleada por la nuestra viril policía—, el padre tuvo que permanecer tres años en el extranjero para evitar ser muerto por las bestias a sueldo de la Bestia.
ABELARDO PACHECO
Meses después del asesinato de Mella, en plena tiranía, ya la Isla bajo un terror franco, se cometió el asesinato de Abelardo Pacheco. Esto ocurrió el día 14 de Agosto de 1930.
Transitaba Pacheco por la calzada del Cerro en unión de su esposa e hijo, al caer la tarde. De pronto se escuchan unas detonaciones. Y con el pecho destrozado por una lluvia de perdigones, se desploma el animoso periodista.
Dirigía a la sazón un periódico de matiz nacionalista. Y combatía los errores del régimen. Fue, como los demás oposicionistas significados, condenado a muerte. Los sicarios del machadato ejecutaron la sentencia, sin importarles el lugar, la hora ni que la víctima iba en compañía de sus seres más queridos.
El fervoroso amigo del coronel Mendieta, hoy Presidente de la República, no había transgredido la ley; no era un hombre peligroso ni un conspirador temible. Sólo quería libertad y justicia para su patria. Eso le costó la vida.
LOS HERMANOS ALVAREZ
Narciso, Ramón y José Álvarez, eran tres hermanos, hijos de "El Gallego Álvarez, valeroso soldado de la guerra de independencia, Había dos hermanos más: Santiago y otro, Unos cuantos jefes militares de la ciudad de Matanzas, decidieron darles muerte, Y a este efecto, extrayéndolos una noche del Castillo de San Severino, fortaleza de aquella ciudad, con el pretexto de llevarlos hasta la cárcel, los bajaron en medio del camino y diciéndoles que estaban libres y podían encaminarse a su casa, los hicieron andar un breve trecho. Pero cuando echaron a andar los muchachos, los soldados que los conducían les hicieron fuego por la espalda. Todos cayeron muertos, y sus cadáveres abandonados en medio del campo bajo la tibia luz de las estrellas. Fue uno de los horribles e injustificados asesinatos del machadismo —, si el crimen tiene alguna justificación—, pero que fue vengado más tarde en el mismo lugar fueron muertos por manos vindicativas y desconocidas, sus desaforados verdugos. Cinco oficiales del Ejército, responsables de aquellas muertes, cayeron ametrallados cuando se les conducía, para juzgarlos, ante un Tribunal de Sanciones, sin que la escolta, sorprendida, pudiera evitar el hecho. BOHEMIA, en su oportunidad, ha relatado estos dos sucesos con amplitud de detalles y numerosas notas gráficas.
LUIS SERRANO MORO
No hubo ese año otro asesinato de repercusión nacional. Pero en 23 de Febrero del año siguiente,—1931—, el supervisor de la ciudad de Camagüey, capitán Samaniego—, muerto más tarde en misterioso y terrible accidente de automóvil—, hizo encarcelar al muchacho de menos de 20 años Luis Serrano Moro, nativo y vecino de aquella ciudad, Fue maltratado bárbaramente en la cárcel. Y cuando al día siguiente su madre lo fue a visitar al penal, el adolescente tenía en las espaldas las huellas de los machetes con que lo agredieron ferozmente los subalternos de Samaniego,
Después, en la noche del siguiente día, fue conducido al cuartel militar "Agramonte". Unos soldados le llevaron de allí tras las tapias de un viejo cementerio, y sin formación de causa ni mayores trámites, le partieron el corazón de un balazo.
Cuando recogido el cadáver y hecha la autopsia, se supo que había sido atrozmente torturado. En ningún libro del penal, ni en los del cuartel militar ni en documento alguno, constata la detención del muchacho, ni se encontró por el juzgado ni por la jurisdicción militar pretexto alguno para buscar, aprehender y juzgar a los autores del terrible asesinato. Su padre enfermo, su madre enloquecida, sus dos hermanas señoritas y dos hermanitos niños, se tuvieron que resignar con recoger y enterrar su cadáver, mientras el capitán Samaniego se paseaba satisfecho por las calles de Camagüey, luciendo su insolencia y su figura criminal.
ALFREDO LOPEZ
Era un obrero tipógrafo. El 20 de Julio de 1926 salió de su residencia, rumbo al Centro Obrero de Zulueta 46. Pero no llegó. En el camino fue secuestrado. Llevado a las oficinas de la Policía Secreta Nacional, —bajo la férula de Trujillo—, desapareció definitivamente. Jamás volvió a saberse de él hasta que, caído el machadato, se descubrieron sus restos, enterrados en las faldas de la fortaleza de Atares, junto a las fosas del estudiante Alpízar, del líder Iglesias, del sargento Hernández y de otros inidentificados.
Alfredo López sostenía su hogar. Este quedó desmantelado a su desaparición, sostenido únicamente por él concurso solidario de sus compañeros tipógrafos. Un hijo suyo, de 18 años, murió agotado corporal y espiritualmente poco después. Machado pudo gloriarse de haber destruido otro hogar cubano.
El entierro de Alfredo López, verificado conjuntamente con el de las otras víctimas ya mencionadas, fue la más enorme manifestación de duelo popular que ha presenciado La Habana, incluyendo la de sus hombres más insignes en política.
ARMANDO ANDRE.
Con la muerte de Armando André y Alvarado, se inicia en Cuba la sangrienta era de la represión violenta del pensamiento. Esto ocurrió exactamente a los tres meses justos de haber escalado Machado el poder. El Gran Criminal ascendió a la presidencia en 20 de mayo de 1925. La muerte de André se produjo el 20 de agosto de ese mismo año. Armando Andre era Director de "El Día. Al entrar a su casa de madrugada, fue tiroteado con escopetas cargadas con postas de cazar venados desde una casa desocupada, frente a su residencia, en la calle de Concordia. Lo mató, con otro sujeto de su misma calaña, un tal Amparo González, miembro de la Policía Secreta Nacional, muerto a su vez a la caída del Machadato, el año pasado. Cuando André llegó a su residencia, la cerradura estaba obstruida con jabón. Mientras trataba de obviar la dificultad, fue tiroteado. Numerosos perdigones se incrustaron en su cuerpo: La prensa nacional, con ligeras excepciones, no protestó del hecho. "El Día" sobrevivió poco a la muerte de su Director. Se había abierto el camino para ahogar las protestas del pueblo por sus órganos de opinión; y, en el futuro, Machado seguiría empleando el procedimiento estrenado con tanto éxito para que no se censurara su obra de Gobierno. Era Secretario de Gobernación Rogerio Zayas Bazán, muerto ya en circunstancias sobrado conocidas. Armando André era comandante de la Guerra de Independencia cubana y Representante a la Cámara, Presidente de la Comisión de Subsistencias y ocupado otros importantes cargos en la República. En los círculos sociales gozaba de grandes prestigios. La Bestia, temerosa de su caustica pluma de escritor de combate, lo hizo asesinar. Ni el juzgado de instrucción a quien correspondió conocer del hecho, ni la policía para esclarecerlo. ¡Y aún hay quienes dudan que precisa mas depuraci6n del Poder Judicial.
FELIX ERNESTO ALPIZAR
La muerte de Félix Ernesto Alpízar, joven y valeroso estudiante, tuvo enorme repercusión en toda la República, y conmovió la sociedad cubana hasta sus más profundos cimientos. Fue uno de esos cínicos crímenes, realizados fríamente y a mansalva, de puro sabor machadista, que hay que abonar a la trágica cuenta de la policía machadista. El día 21 de Diciembre de 1931, en pleno terror, se llevó a cabo, este salvaje asesinato. Salía Alpízar de una casa del Vedado, de visitar una familia amiga, cuando el policía Olave, tipo repulsivo de asesino a sueldo, trató de detenerlo. El esbirro custodiaba la casa de un machadista significado, y a la presencia de Alpízar juzgó buena la presa. Trató de detenerlo. El estudiante se rebeló. El policía quiso cazarlo a tiros, y el muchacho se defendió con su pistola. Ambos resultaron gravemente heridos. Alpízar tomó un ómnibus en la calle 23, y lanzándose a la calle en las proximidades del Hospital" General Calixto García", se refugió en él. Alumnos médicos y profesionales de la medicina, enfermeros, y empleados, lo atendieron y asistieron. Pero denunciado allí por no se sabe aún quién, se presentaron numerosos policías con instrucciones del comandante, Rafael Carrera, lo extrajeron del hospital, lo introdujeron en una máquina, lo golpearon bárbaramente, y lo llevaron al Castillo de Atarés, donde lo entregaron al capitán Crespo y a sus soldados. Alpízar fue martirizado horriblemente, torturado y muerto finalmente. Su cadáver, para que no quedara del hecho la menor huella, fue inhumado en las faldas de la sombría fortaleza, junto a otras víctimas del machadato que ya hemos citado. Exhumado a. la caída de la tiranía, sus restos reposan en el Cementerio de Colón, donde una madre mártir riega con sus lágrimas las flores que decoran su tumba.
INGENIERO LOPEZ RUBIO
El 7 de Agosto de 1932, murió asesinado el ingeniero Antonio López Rubio, veterano de la guerra mundial, ciudadano de irreprochable conducta y viril oposicionista al régimen de Machado. Había sido secretario del general Francisco Peraza, asesinado en Loma del Toro, por el capitán Chipi y sus soldados, con un grupo de valerosos compañeros de aventura revolucionaria. Lo mató la policía, —expertos del capitán Olavo —, bajo un arco del puente del río Almendares, al achacársele la propiedad de un depósito de dinamita descubierto en las proximidades de ese puente, y el proyecto de volar la construcción, por la que frecuentemente transitaba Machado con un grupo de sus perros de presa, rumbo a lugares de orgía extramuros de la ciudad.
ESTEBAN DELGADO ACOSTA
En plena capital de la República, la madrugada del día 15 de Julio de 1932, la policía del comandante Rafael Carrerá, que había apagado previamente todas las luces del alumbrado público de la barriada, entró en la residencia del coronel del Ejército Libertador Esteban Delgado Acosta y lo mató a balazos. El coronel dormía. Estaba solo, inerme, indefenso, y no presentía lo inminente de su muerte. El hecho causó tremenda sensación por las circunstancias que lo acompañaron. La policía dio como excusa que al irse a practicar un registro a la casa fue recibida a tiros. En el tiroteo murió el coronel.
DANIEL BUTTARI.
Descubierta, las actividades revolucionarias de Daniel Buttari Gaunaurd, vigilante 942 de la Policía Nacional, fue arrestado tras un registro domiciliario en que le fueron ocupadas armas, pertrechos, estandartes, documentos y otros objetos comprometedores. Este, como el caso anterior, ocurrió en plena capital de la República.
Conducido prisionero al Castillo de Atarés, no llegó a entrar en la trágica fortaleza. Un tal Sánchez, sargento del Ejército Nacional que vestía ordinariamente de civil, a las órdenes directas de la Bestia inmunda que deshonraba el Palacio Presidencial donde vivía, cumpliendo expresas instrucciones le disparó un balazo por la espalda derribándolo muerto. El Gobierno dijo, excusándose, que Buttari había querido huir y se le había aplicado la bárbara ley de fuga... Caso inaudito de un prisionero que trata de escapar de entre un cerco numeroso de soldados armados hasta los dientes, a distancia de todo refugio humano en el corazón, de un campamento de sólidas defensas insalvables para un solo hombre inerme.
FUENTES BLANDINO.
El delator de Carlos Manuel Fuertes Blandino, también estudiante como él: José Soler, fue formalmente fusilado después de un sumarísimo consejo de guerra estudiantil, (relatado ampliamente en BOHEMIA), por sus compañeros de la Universidad y otros sectores.
Fuertes Blandino fue muerto a tiros de revólver, como todos los otros anteriores, por miembros de la Sección de Expertos de la Policía Judicial, que lo habían detenido en la noche del 6 de Abril de 1933. Tenía 23 años. Fue conducido en un automóvil hasta un lugar de la Calzada de Ayestarán, a la altura de la llamada Ermita de los Catalanes y ejecutado sumariamente. Era estudiante de la Escuela de Ingenieros de la Universidad de La Habana y miembro del Directorio Estudiantil. Los jefes policíacos Trujillo, de la Secreta, y Ainciart (ya ejecutado felizmente), de la Nacional, fueron los que ordenaron su muerte. Es una de las principales figuras del martirologio estudiantil cubano.
RAFAEL SANTIESTEBAN.
Todas las ciudades de Cuba ardían bajo la protesta estudiantil. En Manzanillo, el 19 de Junio de 1931, se efectuaba una de esas manifestaciones de estudiantes. Entre los manifestantes, que no producían violencia alguna que no atacaban al vecindario, ni al comercio, ni a la policía, sino que gritaban pidiendo justicia y libertad, estaba Rafael Santiesteban. Solamente contaba diez y seis años.
Un policía, con ese esbirrismo sangriento que la distinguía en esa época para hacerse grata al machadato y a sus lugartenientes, un tal Ignacio Terga, le disparó un balazo, matándolo. El padre de este muchacho, cuando concurrió a rescatar el cadáver de su hijo, fue agredido a planazos, brutalmente, por un destacamento de soldados que custodiaba el cuerpo del pequeño mártir, y a poco lo dejan allí, muerto como su hijo. El día del entierro del adolescente, el teniente Borja del Ejército Nacional, dio un desagradable espectáculo tratando de disolver a planazos a los acompañantes del cadáver. La actitud del pueblo manzanillero evitó esta nueva injuria que a la ciudad trataba de inferir el militar referido.
LOS HERMANOS VALDES DAUSSA
Ambos eran estudiantes, su asesinato ocurrió a las pocas horas de haber sido detenidos en su residencia. Se les trasladó en un automóvil hasta la Avenida de los Presidentes y calle 25, en el Vedado. Llegaron allí cerca de las cinco de la tarde. Era jueves santo...
Los lanzaron de la maquina hacia tierra, los hicieron alejarse…. Y les dispararon las cargas de sus revólveres. Presencio el salvaje espectáculo desde la ventana de su cuarto de un hotel próximo, el periodista norte americano J. D. Phillips, del New York Times, que hizo una amplia información del suceso para su periódico, como testigo presencial. Uno murió inmediatamente. Él otro, pocas horas después en el Hospital de Emergencias. Sus hermanos Ramiro y Abilio, el primero líder estudiantil, y médico el segundo, escaparon milagrosamente a la muerte. Su padre, Francisco Valdés León, fue encarcelado en el Castillo del Príncipe, .Y dejado cesante en su cargo de Pagador Central de Hacienda, La rígida censura militar no dejó a los periódicos cubanos relatar el hecho con todos sus detalles y naturaleza. Pero todo el país supo inmediatamente que las hordas policíacas al servicio de Machado eran responsables del doble crimen. Sus autores han sido juzgados y condenados debidamente por el Tribunal Nacional de Sanciones. Esto ocurrió el 14 de Abril de 1932.
EL CAPITAN ARTURO DEL PINO
El capitán Arturo del Pino es uno de los héroes más conspicuos de la revolución antimachadista. Murió el día 9 de Noviembre de 1931 batiéndose solo, desde su casa, (una fábrica de medias, en Luyanó), contra mas de trescientos policías armados con treinta ametralladoras. Antes de ser muerto, hizo numerosas bajas entre sus atacantes. Es uno de los más espectaculares sucesos de aquel período. El ataque de la policía duró varias horas antes de ser muerto el capitán del Pino, veterano de la guerra de independencia. Fue delatado por un tipo conocido por “El Jerezánó”, que a la caída de Machado cayó bajo la vindicta pública y ejecutado, llevándose su cadáver a la tumba del también ejecutado capitán Calvo y tirado, allí con un letrero que decía: "Calvo”, ahí tienes al “Jerezano”. Con del Pino estaban Felipe Cabezas e Ignacio Arjona. Cabezas murió junto a su jefe.
GONZALEZ RUBIERA
El que escribe estas líneas hizo para un diario de La Habana la información de la muerte de Juan Mariano González Rubiera. Fue ordenada su captura y ejecución y tuvo que estar varios días oculto hasta que, pasados los primeros momentos de la furia exterminadora de la Bestia, pudo salir a la calle.
El 30 de Diciembre de 1932, fue ejecutado bestialmente este adolescente de 17 años. Pertenecía al Directorio Estudiantil del Instituto. Pasajero de un automóvil, al llegar a la esquina de Corrales y Cárdenas fue asaltada la máquina por el policía Rafael Castro. El chofer dio un golpe al "experto policíaco que había trepado al auto, y desde el interior de la máquina se hizo un disparo a Castro, derribándolo al suelo levemente herido. González Rubiera se lanzó de la máquina y huyó. Fue detenido por el policía 32, Francisco Brega. Denunció su escondite un español que lo vio penetrar en el domicilio de la señora Covadonga Sierra, Apodaca 2 B segundo piso de donde fue extraído por la policía llevado a la Sección de Expertos, torturado y conducido más tarde a la Cuarta Estación de policía y posteriormente al Reparto Miramar, lugar donde fue ejecutado a balazos por miembros de la policía Nacional. Nueve heridas presentaba el infeliz niño cuando fue reconocido por los médicos forenses de Marianao. Los autores de este hecho están bajo la jurisdicción del tribunal de Sanciones, que los juzga precisamente cuando se escriben estas líneas (abril 16).